Infraseguro en empresas chilenas: la brecha del 40% que un terremoto puede convertir en pérdida millonaria
Con un 65% de probabilidad de sismo mayor en el norte de Chile, el mercado asegurador advierte sobre pólizas comerciales desactualizadas.
El reciente terremoto de magnitud 7,2 registrado en la región peruana de Ayacucho —con saldo acotado de tres heridos leves— volvió a instalar en la agenda del sector asegurador chileno una alerta que los especialistas llevan meses señalando: el Centro Sismológico Nacional estima en más del 65% la probabilidad de que Chile enfrente durante 2026 un sismo de magnitud 8 o superior, producto del prolongado silencio sísmico en la zona norte del país.
Para la industria de seguros locales, sin embargo, el riesgo crítico no reside en la ausencia de coberturas —el seguro contra sismo se contrata habitualmente de forma integrada con las pólizas de incendio en el mercado comercial e industrial—, sino en una vulnerabilidad estructural menos visible: la obsolescencia de los valores asegurados frente al costo real de reposición de los activos.
Lucas Behncke, especialista en seguros de flota y equipos móviles de Ventus Group, identifica este fenómeno como el principal problema del mercado corporativo chileno. «El infraseguro es el riesgo silencioso. La póliza existe, pero fue suscrita hace dos o tres años con el valor que tenía el activo en ese momento. Hoy, la brecha entre la suma asegurada y el costo efectivo de reposición puede superar el 40%», advierte el ejecutivo.
Esa brecha tiene consecuencias directas y cuantificables en el momento del siniestro. La normativa aseguradora contempla la denominada regla proporcional: si una empresa asegura un bien por la mitad de su valor real de mercado, la compañía aseguradora indemnizará únicamente esa fracción proporcional del daño, incluso cuando el siniestro sea parcial. El mecanismo aplica de forma generalizada en pólizas comerciales e industriales, a diferencia del segmento hipotecario residencial, que tras la reforma regulatoria posterior al terremoto de 2010 opera bajo esquemas de primer riesgo, blindando al propietario de ese descuento automático.
El contexto macroeconómico amplifica la exposición. La inflación acumulada en bienes de capital, el alza sostenida del dólar y los incrementos en costos logísticos y de construcción han ensanchado significativamente la distancia entre los valores declarados en pólizas vigentes y los precios actuales de mercado. Los sectores con mayor concentración de activos físicos —minería, manufactura, logística y construcción— presentan, según especialistas del rubro, los mayores niveles de exposición al infraseguro.
- Revisión periódica de sumas aseguradas: actualizar el valor de los activos al menos una vez al año, considerando inflación y variaciones cambiarias.
- Tasación profesional independiente: especialmente crítica para maquinaria especializada, flotas y equipos de alto valor de reposición.
- Auditoría de condiciones de póliza: verificar si el contrato contempla regla proporcional o cláusulas de primer riesgo antes de enfrentar un siniestro.
Para el mercado asegurador, el escenario sísmico latente representa tanto un riesgo sistémico como una oportunidad comercial: las empresas que no revisen sus coberturas antes de un evento de gran escala podrían enfrentar pérdidas no cubiertas que comprometan su continuidad operacional, independientemente de que cuenten formalmente con un seguro contratado.