martes, 8 de septiembre de 2026

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Gestión de Riesgos

Infraseguro: la brecha silenciosa que un gran sismo podría exponer en las empresas chilenas

El 65% de probabilidad de un sismo 8+ en Chile pone en alerta al mercado asegurador: pólizas desactualizadas pueden dejar a empresas con coberturas insuficientes.

Redacción Economía Negocios|Gestión de Riesgos|

La tarde del jueves pasado, un terremoto de magnitud 7,2 sacudió Ayacucho, en el sur de Perú, dejando apenas tres heridos leves y ninguna víctima fatal. El saldo acotado del evento contrasta de forma llamativa con el escenario que los sismólogos chilenos llevan meses anticipando: el Centro Sismológico Nacional estima en más del 65% la probabilidad de que ocurra en Chile un sismo de magnitud 8 o superior durante 2026, producto del prolongado silencio sísmico que se registra en el norte del país.

Para el sector asegurador local, esta ventana de riesgo pone bajo la lupa un problema estructural que rara vez aparece en los informes de riesgo corporativo: el infraseguro en pólizas comerciales e industriales. No se trata de la ausencia de cobertura —en Chile el seguro contra sismo se contrata habitualmente junto al seguro de incendio— sino de un desajuste entre el valor asegurado y el costo real de reposición de los activos.

Lucas Behncke, especialista en seguros de flota y equipos móviles de Ventus Group, advierte que la brecha se ha vuelto especialmente crítica en un contexto de inflación de activos y reposición de equipos: «La póliza existe, pero fue contratada hace tres años con el valor que tenía el equipo en ese momento. Hoy, la diferencia entre lo asegurado y lo que cuesta reponer puede superar el 40%».

Las consecuencias financieras de esta brecha se activan a través de la denominada regla proporcional: si una compañía asegura un activo por la mitad de su valor real, la aseguradora indemnizará únicamente esa proporción ante un siniestro, incluso cuando el daño sea parcial. El mecanismo tiene impacto directo en pólizas comerciales e industriales y puede comprometer seriamente la continuidad operativa de una empresa tras un evento catastrófico.

El contraste regulatorio es relevante: los seguros hipotecarios residenciales adoptaron, tras la reforma posterior al terremoto de 2010, un esquema de primer riesgo que protege al propietario de ese descuento proporcional. Las empresas, en cambio, operan mayoritariamente bajo esquemas que no contemplan esa salvaguarda.

Los principales factores de riesgo que los especialistas identifican en el segmento corporativo incluyen:

  • Pólizas con valores de reposición desactualizados, especialmente en equipos importados afectados por variaciones del tipo de cambio.
  • Activos ampliados o mejorados que no fueron incorporados a la cobertura original.
  • Flotas y maquinaria pesada valoradas a precio libro contable y no a valor de mercado vigente.
  • Ausencia de revisiones periódicas de sumas aseguradas en contratos de mediano y largo plazo.

Para los directores financieros y gerentes de riesgo, el mensaje es claro: en un año de alta probabilidad sísmica, revisar la suficiencia de las coberturas es una decisión de gestión financiera, no solo de administración de seguros. El costo de actualizar una póliza es marginal frente a la exposición patrimonial que implica enfrentar un siniestro mayor con un contrato que dejó de reflejar la realidad del negocio.